El pasado viernes fueron sepultados, en Córdoba, Argentina, los restos mortales del compañero Juan Manuel Murúa, militante internacionalista que combatió al lado de nuestro pueblo por la defensa de la Revolución Popular Sandinista.
Los restos de Juan Manuel Murúa, destacado militante sindical y guerrillero argentino, fueron recuperados e identificados más de 20 años después de su muerte durante la toma del cuartel de La Tablada, el 23 de enero de 1989.
Juan Murúa, para todos sus compañeros "el Flaco Caña”, así llamado por su extrema delgadez, fue desde muy joven un activo militante en el sindicato Luz Y Fuerza de Córdoba, activaba junto a su Secretario General, el legendario compañero Agustin Tosco, personalidad máxima del gremialismo clasista y combativo argentino, de aquel período. Fue casi al mismo tiempo un destacado guerrillero del ERP y militante del PRT, obteniendo, siendo muy joven, el grado de teniente por su valentía, arrojo y decisión en el combate contra el Ejército genocida.
Hijo político y dilecto del compañero Enrique Gorriarán Merlo; cuando este tenía que hablar de Juan Murúa, "el Caña" o después en Nicaragua "el flaco Fede", decía de él "que de lejos fue el mejor combatiente que tuvo el ERP y el más solidario de los compañeros."
Cuando salió del país, en San Pablo, Brasil, conoce a su compañera Aldira Nunes. Ahí, después de un par de años sin verse pero sí carteándose, el azar lo reencuentra con Enrique, en la Avenida Paulista de San Pablo, en Brasil. El iba con su compañera Aldira Nunes también internacionalista aquí en Nicaragua, y Enrique con Claudia Lareau, camino a Paraguay en 1980. Meses después, Enrique lo manda a llamar y viajan a Nicaragua uniéndose al grupo de compañeros internacionalistas.
En tierra pinolera, Juan Murúa, ahora, el Flaco Fede o Federico se integra como oficial en los Batallones de Lucha Irregular (BLI), y combate a la Contra en los años 80. Muchos compañeros y compañeras en Nicaragua lo recuerdan por su compromiso revolucionario, su solidaridad en el combate, su garra y su alegría.
Con Aldira tienen un hijo en Nicaragua, Santiago, que actualmente vive en Brasil.
Juan, el Flaco Federico, Murúa y Aldira Nunes vuelven a Argentina a fines de la década de 1980, siempre al lado de Enrique H. Gorriarán. Ahí Aldira es nuevamente internacionalista. Los dos mueren combatiendo en la Tablada, en defensa de la democracia debilitada y en peligro por las sucesivas sublevaciones militares. Mueren un 23 y 24 de enero de 1989.
Al compañero Juan Murúa, que hoy enterraron sus restos en su amada Córdoba: ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!















